viernes, 9 de diciembre de 2011

LO QUE SE DECÍA EN EL AÑO 2000


Este artículo, escrito, en 1998 lo titulé, “El mundo que nos espera”. Hoy, 12 años después, se podrá juzgar si lo que se decía entonces se ha cumplido, se va cumpliendo o se tenía, entonces, una perspectiva equivocada del porvenir. Con el titulo que hoy le doy, mantiene toda su actualidad.

A dos años de que la humanidad inicie un nuevo milenio y un nuevo siglo, se ha desatado una verdadera efervescencia para analizar lo que será, por lo pronto, el siglo XXI. Una enorme cantidad de datos y cifras aparecen en estudios y publicaciones con más frecuencia. He aquí sólo una pequeña muestra de lo que se dice conocerá el ser humano en la próxima centuria, algo de lo cual ya se está viviendo.

Se espera que la población mundial en el año 2025 sea de aproximadamente 8.500 millones, y que aumente a 10.000 millones en el 2050. La cantidad de habitantes que ahora viven en los países industrializados seguirá disminuyendo: del 23% en 1990 al 16% en el año 2050. Unos 7.100 millones de personas, vivirán en los llamados países en vías de desarrollo, pero en contraste, sólo 1.400 millones de habitantes vivirán en los países industrializados.

La población mayor de 65 años crecerá de un 12% en 1990 a un 19% en el 2025. La población urbana seguirá aumentando: del 17% en 1950 a más del 50% en las primeras décadas del siglo XXI. Habrá más ciudades grandes que superen los 15 millones de habitantes. La migración de áreas muy pobladas hacia las menos pobladas puede convertirse en una importante fuente de violencia y problemas internacionales. Se dice también que los cambios en la distribución por edad podrían desestabilizar las economías, las sociedades y la política en Europa occidental y en Estados Unidos.

Se considera que si “unos sencillos productos químicos van a posibilitar que los padres elijan el sexo de sus hijos, se trastocará el equilibrio fundamental entre hombres y mujeres, lo que, o bien obligará a los gobiernos a intervenir en decisiones familiares íntimas, o bien dará lugar a estructuras familiares y sociales radicalmente diferentes, que alterarían por completo la naturaleza de la vida humana”.

La ciencia y la tecnología agregan tremendas incertidumbres al siglo XXI porque, desde el punto de vista lógico, es imposible predecir la naturaleza y los contenidos del futuro conocimiento científico sobre la base de lo que sabemos ahora. Las tecnologías de la información están convirtiendo al mundo en una unidad integrada, en la cual es posible la comunicación instantánea en cualquier nivel. Como efecto combinado de las tecnologías de información, la ciencia y la tecnología en general, el concepto de distancia y las dimensiones del espacio social y humano están cambiando.

La inteligencia artificial es responsable de una revolución en los procesos de producción y sistemas de suministro de servicios, comparable al impacto del invento del vapor y de los motores eléctricos. El trabajo humano, incluido gran parte del intelectual, será progresivamente reemplazado por aparatos inteligentes, provocando consecuencias profundas en el mercado de trabajo: con menos personas se producirán más bienes y servicios. La desventaja de la competitividad de mano de obra barata disminuirá, haciendo aún más grave el problema de proporcionar trabajo a sectores de población cada vez mayores en muchos países desarrollados.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología significa que países relativamente poco desarrollados están en condiciones de producir, y utilizar, armas de destrucción masiva de forma clandestina. La biotecnología aumenta el peligro de que armas letales, fáciles de fabricar, escapen rápidamente del control.

Los avances de la ciencia médica pueden conducir a un importante aumento de la esperanza del promedio de vida. Biofactorías podrían producir alimentos a bajo costo en ilimitadas cantidades. La ingeniería genética podría permitir el rediseño clónico y selectivo de seres vivos, incluyendo a los humanos. Ya los ojos incrédulos de millones de personas en el mundo han presenciado los experimentos con la oveja Doly, y un científico norteamericano declaró recientemente su interés de experimentar la clonación en seres humanos. Si no se lo permiten en Estados Unidos vendría a México.

La ciencia y la tecnología son, por lo tanto, consideradas con razón la principal fuerza, directa e indirectamente, del cambio que ha experimentado y experimentará el mundo y la humanidad.

jueves, 8 de diciembre de 2011

DESASTRES DE LA GENERACIÓN DEL CAMBIO.

Este articulo lo escribí en marzo de 1996. Al releerlo da la impresión que nos encontramos en 2011 bajo la década perdida de los gobiernos panistas. Cambian personajes y porcentajes, pero los desastres del neoliberalismo, ayer y hoy, son catastróficos para México. Y todavía Salinas tiene el cinismo de negar todo el daño que provocó a los mexicanos y se presenta como el non plus ultra del liberalismo social (sic).

Los mexicanos, principalmente los trabajadores, seguimos padeciendo los estragos ocasionados por las medidas económicas, sociales y políticas aplicadas por el gobierno de Salinas, cabeza visible de la autoproclamada generación del cambio que, como dije en otra ocasión, se asemeja a una banda de forajidos que no dejaron piedra sobre piedra, provocando la más grave crisis de que se tenga memoria en los últimos ochenta años, por lo menos.

En materia económica, por ejemplo, el PIB no experimentó ningún crecimiento durante 1993; y al dejar el gobierno Salinas, el desempleo, según cifras oficiales, alcanzó el 6.7% de la población económicamente activa; la inflación alcanzó el año pasado el 45% y la deuda externa se calcula en la estratosférica cifra de 162 mil millones de dólares, sin contar los préstamos recientes concertados por el actual gobierno.

En el renglón financiero, donde la generación del cambio, exhibía como un gran triunfo cualquier pequeño avance, aparte de despojar a la nación de su patrimonio por la privatización de la banca, vendida a sus favoritos, y que tan fabulosas ganancias obtuvo al principio, hoy está al borde de la quiebra y el gobierno ha tenido que otorgarle ayudas superiores al monto que se obtuvo por su venta.

Se dice, con cierta ironía, que Salinas y su cacareada generación del cambio lograron un segundo milagro mexicano que consistió en la multiplicación de los multimillonarios, para completar el número de 24, con una fortuna superior a los 40 mil millones de dólares, lo que a su vez provocó la multiplicación, también millonaria, del número de pobres cuya cifra aparece en los cada vez menos confiables datos del INEGI que, desde luego, no registra a los 24 beneficiarios directos del neoliberalismo, encabezando la lista, según la revista Forbes, Carlos Slim y cerrándola, en el último lugar Alfredo Harp Helú.

Al lado de estos multimillonarios, según el censo de 1990, 63.2% de la población económicamente activa no ganaba más de dos salarios mínimos y sólo el 7% ganaba más de cinco salarios mínimos. Si agregamos que, en 1993 el salario real equivalía apenas a 73% del de 1989, nos damos cuenta del drama en que han vivido millones y millones de mexicanos que han sido, sin duda, las víctimas del neoliberalismo.

Precisamente la distribución de la riqueza promovida por la generación del cambio fue para beneficiar a unos cuantos. Esto forma parte de la naturaleza de esa criminal política. Son variables las cifras que se mencionan en torno a la manera totalmente injusta en que se distribuye la riqueza social, pero puntos más o puntos menos, el cuadro del neoliberalismo es el siguiente: al 20% de las familias más pobres de México les corresponde el 4% del ingreso total disponible; al 60% intermedio les corresponde el 42% y el resto, o sea el otro 20% de las familias, les corresponde el 53%.

Esa generación del cambio, integrada por tecnócratas prepotentes, muchos de los cuales nos siguen gobernando en este sexenio y con la misma política de los últimos doce años, transformaron al que denominaron Estado obeso, en un Estado totalmente incapaz para atender las necesidades fundamentales del pueblo y lo lanzaron por un verdadero despeñadero.

Simplemente hay que reflexionar en el siguiente dato mencionado en diversos medios de comunicación y en distintos estudios: México tiene la tasa más alta de asesinatos a nivel mundial, calculada en 30.7 por cada cien mil del sexo masculino. Y si se trata de hacer comparaciones, esta tasa es cuarenta y tres veces mayor que la del Japón, veinticinco veces mayor que la de España, seis veces superior a la de Inglaterra, dos veces superior a la de Estados Unidos, inclusive superior a la de Brasil. Este es el éxito de la generación del cambio ¡

Y es que el modelo de sociedad que tienen en mente los doctores que gobiernan desde 1982, y que para nuestra desgracia han estado construyendo hasta la fecha, nada tiene que ver con la auténtica justicia social, ni con la democracia, y menos con el desarrollo autónomo de la patria mexicana. Quieren, y pueden lograr si el pueblo no lo advierte a tiempo, un país sumiso a los norteamericanos, que renuncie a su milenaria y extraordinaria cultura, objetivo que está en la base del TLC, tratado que no se circunscribe al aspecto comercial o económico, sino que abarca todo.

Se ha narrado, y desgraciadamente es poco conocida, una anécdota que a cualquier mexicano bien nacido le pondría los pelos de punta, según la cual hacia el año de 1991 un alto consejero de Carlos Salinas de Gortari visitó al profesor Samuel P. Huntington, uno de los más famosos politólogos de Harvard, a quien explicó con detalle los cambios y las transformaciones que el gobierno de Salinas estaba realizando en México. Al concluir la explicación, Huntington exclamó: es de lo más impresionante. Me parece que básicamente lo que se proponen es cambiar a México de un país latinoamericano a uno norteamericano. A lo que el consejero de Salinas contestó:!Exactamente¡ Es precisamente lo que nos proponemos. Pero por supuesto que jamás podremos decirlo públicamente.

Ese es el esquema y esa la sociedad de la generación del cambio, a la que el pueblo mexicano debe oponerse, si queremos ser un país soberano, democrático y justo, y no una colonia yanqui.

LA GROSERA INTERVENCIÓN YANQUI EN MÉXICO

Los mexicanos estamos cansados de las constantes humillaciones que nos hacen los gringos con el menor motivo. Durante nuestra historia independiente hemos sido objeto de una constante conducta intervencionista de su parte, sin que hasta la fecha hayan aprendido nada de las relaciones respetuosas entre vecinos. Nos robaron gran parte de nuestro territorio, han intervenido militarmente varias veces a México; nuestro territorio y nuestras instituciones han sufrido espionaje político; nos tienen económicamente intervenidos; y en su prepotencia, a pretexto de combatir el narcotráfico, que ellos administran y fomentan a nivel global, realizan acciones de investigación en nuestro territorio de manera indebida, aparte de mantener policías norteamericanos en territorio mexicano que han perpetrado acciones ilegales, violatorias del derecho internacional y nacional.

Los panistas, proyanquis de nacimiento, han permitido, tolerado y quizá auspiciado ese tipo de acciones. Calderón, se ha dicho y documentado, pidió la ayuda yanqui para “combatir” a los cárteles de narcotráfico. El Plan Mérida representa el consentimiento de los panistas para fomentar la intervención yanqui en México.

Además se ha publicado en diversos medios la información de un hecho grave y peligroso: en México se encuentra la principal base de la Central de Inteligencia (CIA) que esa agencia de espionaje y desestabilización tiene en el extranjero, sin que las autoridades mexicanas hagan nada para exigir respeto a la soberanía nacional. En varios reportajes y noticias aparecidas en los medios de información se da la dirección, en las calles de Reforma de la Ciudad de México, de oficinas de las principales agencias de intervención norteamericana.

Con lo anterior, que no agota todas las formas de injerencia del gobierno yanquien México, nos damos cuenta de que somos una nación intervenida, y los gobernantes panistas son incapaces de enfrentar la acción desenfrenada de los norteamericanos, que no logran saciar las incontrolables ansias intervencionistas.

Sería ingenuidad pura pensar que “Rápido y Furioso”, la invasión del territorio mexicano con armas yanquis o el lavado de dinero que realizó la DEA en territorio nacional, es desconocido por el mal gobierno de Calderón. En realidad existe complicidad de los panistas en las agresiones contra México.

Y ha tenido que ser de otras latitudes de América Latina desde donde gobernantes de países hermanos rechazan la injerencia yanqui y defiendan a México, como lo hizo, hace algún tiempo, Fidel Castro, quien ha levantado la voz, con enorme dignidad, para condenar y repudiar las atrocidades de los gringos, al calificar de “sucio y tremendamente desleal” el trato de Estados Unidos a México.

Pero aquí, en México, el gobierno panista no quiere tocar ni con el pétalo de una rosa a sus congéneres norteamericanos, y además acepta, agachado, las declaraciones de funcionarios yanquis que insisten en meter manos y narices en nuestras cuestiones domésticas.

Basta ya que los panistas invoquen el proceso de globalización como “razón” para permitir que desde el exterior, y concretamente desde Estados Unidos, se realicen acciones contra México; basta que las instituciones de espionaje y las financieras como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial dicten lo que debe o no hacerse en nuestro país; basta que el gobierno panista se haga de la vista gorda frente a las acciones descaradas de espionaje yanqui.

Haciendo uso de sus mejores tradiciones, el pueblo mexicano debe levantar con firmeza y dignidad su voz, exigiendo, frente a quien sea, el respeto que nos merecemos como nación soberana.

sábado, 3 de diciembre de 2011

DECLARACIÓN DE CARACAS

La decisión de 33 Estados Latinoamericanos de

constituir La Comunidad de Estados Latinoamericanos

y Caribeños, CELAC, es un hecho histórico de enorme

trascendencia, que responde a los anhelos de

integración de América Latina y el Caribe,

reafirmando independencia y soberanía, en el marco

de la globalización capitalista, es decir de los renovados

esfuerzos neocolonizadoes capitalistas.

La CELAC se convierte un instrumento poderoso

de Latinoamerica y el Caribe. Esta Declaración de Caracas

es el acta de nacimiento de un instrumento de nuestros

pueblos para su plena liberación y su progreso social.


Declaración de Caracas

“En el Bicentenario de la Lucha por la Independencia

Hacia el Camino de Nuestros Libertadores”

1. Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de los

países de América Latina y el Caribe, reunidos en

Caracas, República Bolivariana de Venezuela, los días

2 y 3 de diciembre de 2011, en el marco de la III

Cumbre de América Latina y el Caribe sobre

Integración y Desarrollo (CALC) y la XXII Cumbre del

Grupo de Río, y en el año de la conmemoración del

Bicentenario de la Independencia de Venezuela, y en

memoria y homenaje a la trascendental obra histórica

de El Libertador Simón Bolívar, acuerdan:


2. Reconocer la valiosa contribución del Mecanismo

Permanente de Consulta y Concertación Política -

Grupo de Río- creado en diciembre de 1986 en Río de

Janeiro en los temas centrales de la agenda regional y

global y en favor de las más altas aspiraciones de

nuestros países, así como el impulso que ha otorgado

a la cooperación, como a la integración y al desarrollo

de la región, la CALC, creada en diciembre de 2008,

en Salvador de Bahía, Brasil.

3. Reafirmar la declaración de la Cumbre de la Unidad de

América Latina y el Caribe (Riviera Maya, México, 23

de febrero de 2010) y, en particular, la decisión de

constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos

y Caribeños (CELAC) que comprende a los 33

Estados soberanos de nuestra región.

4. Saludar la creación del Foro Unificado CALC y Grupo

de Río de composición abierta, Co-Presidido por Chile

y Venezuela que impulsó la excelente tarea de

redactar el documento de procedimientos de la

CELAC, dando cumplimiento efectivo a la Declaración

Ministerial de Caracas del 3 de julio de 2010.

5. Reconocer los importantes logros y consensos

alcanzados en las reuniones de las Ministras y los

Ministros de Relaciones Exteriores realizadas en

Caracas, durante julio de 2010 y abril de 2011, así

como las reuniones ministeriales especializadas de lo

social, ambiental, energético, financiero y comercial,

en el marco de la Presidencia venezolana de la CALC.

6. Conscientes de los desafíos que la crisis económica y

financiera internacional presentan al futuro de nuestra

región y a nuestras legítimas aspiraciones de inclusión

social, crecimiento con equidad, con desarrollo

sustentable e integración.

7. Convencidos de que la unidad e integración política,

económica, social y cultural de América Latina y el

Caribe constituye, además de una aspiración

fundamental de los pueblos aquí representados, una

necesidad para enfrentar con éxito los desafíos que se

nos presentan como región.

8. Conscientes de que la conmemoración del

Bicentenario de los procesos de Independencia en

América Latina y el Caribe, ofrece el marco propicio

para la consolidación y puesta en marcha de nuestra

Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

(CELAC).

9. Decididos a promover y proyectar una voz concertada

de América Latina y el Caribe en la discusión de los

grandes temas y en el posicionamiento de la región

ante acontecimientos relevantes en reuniones y

conferencias internacionales de alcance global, así

como en la interlocución con otras regiones y países.

10. Reconocer que nuestros países han avanzado en

procesos de Integración regional y subregional y en la

conformación de diversos mecanismos a lo largo de

las últimas décadas, reflejo de su vocación de unidad

y su naturaleza diversa y plural, que constituyen un

sólido cimiento a partir del cual edificamos la

Comunidad que agrupa a todos los Estados

latinoamericanos y caribeños.

11. Conscientes de la aspiración común de construir

sociedades justas, democráticas y libres y,

convencidos de que cada uno de nuestros pueblos

escogerá las vías y medios que, basados en el pleno

respeto de los valores democráticos de la región, del

Estado de derecho, sus instituciones y procedimientos

y de los derechos humanos, les permita perseguir

dichos ideales.

12. Ratificar nuestro apego a los Propósitos y Principios

enunciados en la Carta de las Naciones Unidas, y el

respeto al Derecho Internacional.

13. Destacando el camino trazado por los Libertadores de

América Latina y el Caribe hace más de doscientos

años, un camino iniciado de manera efectiva con la

independencia de Haití en 1804, dirigida por Toussaint

Louverture, constituyéndose de esta manera en la

primera República Independiente de la región. De la

misma manera recordamos que la República de Haití

liderada por su Presidente Alexandre Pétion, con la

ayuda prestada a Simón Bolívar para la Independencia

de los territorios que en el presente conocemos como

América Latina y el Caribe inició las bases para la

solidaridad e integración entre los pueblos de la

región.

14. Inspirados en la obra de los Libertadores, y asumiendo

plenamente su legado como acervo fundacional de

nuestra Comunidad de Estados Latinoamericanos y

Caribeños.

15. Conscientes de que han transcurrido 185 años desde

que se ensayara el gran proyecto de los Libertadores,

para que la región se encuentre hoy en condiciones de

abordar, por la experiencia y la madurez adquirida, el

desafío de la unidad e integración de América Latina y

el Caribe.

16. Inspirados en el Congreso Anfictiónico de Panamá de

1826, acto fundamental de la doctrina de la unidad

latinoamericana y caribeña, en el que nuestras

jóvenes naciones soberanas plantearon la discusión

de los destinos de la paz, el desarrollo y la

transformación social del continente.

17. Destacando la participación de los pueblos indígenas y

afrodescendientes en las luchas independentistas y

reconociendo sus aportes morales, políticos,

económicos, espirituales y culturales en la

conformación de nuestras identidades y en la

construcción de nuestras naciones y procesos

democráticos.

18. Reconociendo el papel histórico de los países de la

Comunidad Caribeña (CARICOM) en el proceso de

liberación, desarrollo e integración en Latinoamérica y

el Caribe, y enfatizando el compromiso permanente de

CARICOM y los Pueblos Caribeños para contribuir con

el desarrollo integral y sostenible de la región.

19. Exaltando la conmemoración del Bicentenario de

Independencia, los países latinoamericanos y

caribeños honramos la memoria de nuestras luchas

independentistas y reafirmamos el pensamiento

integracionista que enarbolaron nuestros héroes y

heroínas.

Declaramos:

20. En el marco del Bicentenario de la independencia, nos

hemos reunido los 33 países de América Latina y el

Caribe, luego de los esfuerzos concretados en la

Cumbre de América Latina y El Caribe (CALC)

realizada el 17 de diciembre de 2008 en Salvador de

Bahía y la Cumbre de la Unidad realizada en Cancún

el 23 de febrero de 2010, para poner en marcha la

Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

(CELAC).

21. Que conforme al mandato originario de nuestros

libertadores, la CELAC avance en el proceso de

integración política, económica, social y cultural

haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la

diversidad de nuestros pueblos, para que el

mecanismo regional de integración sea el espacio

idóneo para la expresión de nuestra rica diversidad

cultural y a su vez sea el espacio adecuado para

reafirmar la identidad de América Latina y El Caribe,

su historia común y sus continuas luchas por la justicia

y la libertad.

22. Que teniendo en cuenta la diversidad en los procesos

de formación de la identidad latinoamericana y

caribeña, la CELAC se convierta en un espacio que

reivindique el derecho a la existencia, preservación y

convivencia de todas las culturas, razas y etnias que

habitan en los países de la región, así como el

carácter multicultural de nuestros pueblos, y

plurinacional de algunos de nuestros países en

especial de las comunidades originarias que

promueven y recreen la memoria histórica, los saberes

y los conocimientos ancestrales.

23. Que reconociendo el derecho que tiene cada nación

de construir en paz y libremente su propio sistema

político y económico, así como en el marco de las

instituciones correspondientes de acuerdo al mandato

soberano de su pueblo, los procesos de diálogo,

intercambio y negociación política que se activen

desde la CELAC deben realizarse tomando en cuenta

los siguientes valores y principios comunes: el respeto

al Derecho Internacional, la solución pacífica de

controversias, la prohibición del uso y de la amenaza

del uso de la fuerza, el respeto a la autodeterminación,

el respeto a la soberanía, el respeto a la integridad

territorial, la no injerencia en los asuntos internos de

cada país, la protección y promoción de todos los

derechos humanos y de la democracia.

24. Con fundamento en los valores y principios del párrafo

anterior y recogiendo la práctica del Grupo de Río, la

CELAC promoverá el desarrollo de instrumentos para

garantizar el cumplimiento de los mismos.

25. Que es necesario continuar unificando esfuerzos y

capacidades para impulsar el desarrollo sostenible de

la región, concentrando los esfuerzos en el creciente

proceso de cooperación e integración política,

económica, social y cultural para así contribuir con la

consolidación de un mundo pluripolar y democrático,

justo y equilibrado, y en paz, despojado del flagelo del

colonialismo y de la ocupación militar.

26. Que es necesario profundizar la cooperación y la

implementación de políticas sociales para la reducción

de las desigualdades sociales internas a fin de

consolidar naciones capaces de cumplir y superar los

Objetivos de Desarrollo del Milenio.

27. La necesidad de avanzar sobre la base de nuestros

principios en el fortalecimiento y consolidación de la

cooperación latinoamericana y caribeña, en el

desenvolvimiento de nuestras complementariedades

económicas y la cooperación Sur-Sur, como eje

integrador de nuestro espacio común y como

instrumento de reducción de nuestras asimetrías.

28. Que la CELAC, único mecanismo de diálogo y

concertación que agrupa a los 33 países de América

Latina y El Caribe, es la más alta expresión de nuestra

voluntad de unidad en la diversidad, donde en lo

sucesivo se fortalecerán nuestros vínculos políticos,

económicos, sociales y culturales sobre la base de

una agenda común de bienestar, paz y seguridad para

nuestros pueblos, a objeto de consolidarnos como una

comunidad regional.

29. Que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y

Caribeños (CELAC), teniendo presente el acervo

histórico del Grupo de Río y de la CALC, impulsará

planes de acción para la implementación y el

cumplimiento de los compromisos plasmados en las

Declaraciones de Salvador de Bahía y de Cancún, en

el Plan de Acción de Montego Bay y en el Programa

de Trabajo de Caracas.

Enalteciendo el proceso histórico vivido, las Jefas y

los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de

América Latina y el Caribe deciden:

30. Adoptar, con base en los principios de flexibilidad y de

participación voluntaria en las iniciativas las

declaraciones y documentos adoptados en las

reuniones ministeriales especializadas sobre

Desarrollo Social y Erradicación del Hambre y la

Pobreza, celebrada en Caracas, 24 y 25 de marzo de

2011; reunión de seguimiento y evaluación de los

avances del Foro de Ministros de Ambiente, Caracas,

28 y 29 de abril de 2011; reunión Ministerial sobre

Energía, Caracas, 12 y 13 de mayo de 2011; reunión

Ministerial sobre la Crisis Financiera Internacional y

Comercio Exterior, Caracas 18 y 19 de mayo de 2011;

reunión entre Mecanismos regionales y subregionales

de integración en América Latina y el Caribe en el

marco de la CALC, Caracas 25 y 26 de Octubre de

2010; reunión entre mecanismos regionales y

subregionales de integración en América Latina y el

Caribe en el área económico-comercial, Montevideo, 6

y 7 de abril 2010; Reunión entre mecanismos

regionales y subregionales de integración en América

Latina y el Caribe en el área productiva, Caracas 5 y 6

de mayo de 2011; reunión entre mecanismos

regionales y subregionales de integración en América

Latina y el Caribe en el área social e institucional,

Caracas, 10 y 11 de junio de 2011; reunión de

conclusiones entre mecanismos regionales y

subregionales de integración en América Latina y el

Caribe, Caracas, 11 de junio de 2011; reunión de

coordinación de las iniciativas regionales en las áreas

de infraestructura para la integración física de

transporte y telecomunicaciones e integración

fronteriza, realizada el 24 y 25 de marzo de 2011 en

México; Reunión Regional de Mecanismos

Latinoamericanos y Caribeños sobre Asistencia

Humanitaria, realizada el 30 y 31 de mayo de 2011 en

Panamá; reunión regional sobre protección a los

migrantes, Perú 26 y 27 de junio de 2011. Dando

cumplimiento al Programa de Trabajo de Caracas

para la implementación de los mandatos de la CALC

plasmados en las Declaraciones de Salvador de Bahía

y de Cancún, así como en el Plan de Acción de

Montego Bay, en el período 2010-2011 acordado por

los Cancilleres el 3 de julio de 2010.

31. Poner en marcha la CELAC, como mecanismo

representativo de concertación política, cooperación e

integración de los Estados latinoamericanos y

caribeños y como un espacio común que garantice la

unidad e integración de nuestra región.

32. Reafirmar que el propósito común de integración,

unidad y cooperación dentro de la CELAC se sustenta

en los acervos heredados por los principios

compartidos y consensos adoptados en la Cumbre de

América Latina y el Caribe sobre la Integración y

Desarrollo (CALC) y el Mecanismo Permanente de

Consulta y Concertación Política Grupo de Río, que

luego de fructífera labor cesan formalmente en sus

acciones y dan paso a la CELAC.

33. Incorporar el Plan de Acción de Caracas 2012 como

parte integral de esta Declaración, con el objetivo de

llevar a la realidad nuestro compromiso político de

defensa de la unidad y la integración, la cooperación,

la complementariedad y la solidaridad.

34. Aprobar el “Estatuto de Procedimientos de la CELAC,

como parte integral de la presente Declaración,

poniendo así definitivamente en marcha su

organización y funcionamiento.

35. Invitan a la Presidencia Pro-Témpore de la CELAC a

que en el ejercicio de su Presidencia implementen el

Plan de Acción de Caracas 2012 en especial lo relativo

a los ejes temáticos en las áreas social, ambiental,

energético, económico, cultural y otras áreas

prioritarias determinadas en el Plan de Acción de

Caracas. Asimismo, encomendar a los Ministros de

Relaciones Exteriores a que formulen propuestas para

destinar los recursos materiales y financieros

necesarios, sustentados en los criterios de máxima

efectividad y austeridad establecidos en el documento

de procedimientos de la CELAC.

36. Comprometer la voluntad de nuestros gobiernos para

instruir a los mecanismos y organismos regionales, a

que promuevan entre ellos la comunicación,

cooperación, articulación, coordinación,

complementariedad y sinergia, cuando corresponda y

a través de sus respectivos órganos directivos, para

contribuir a alcanzar los objetivos de integración

planteados en esta Declaración, asegurando el óptimo

uso de los recursos y la complementariedad de

esfuerzos.

37. Reafirmar la invitación para celebrar la Cumbre de la

CELAC en la República de Chile en el 2012.


38. Celebrar en la República de Cuba la Cumbre de la

CELAC en 2013.

39. Acoger la realización de la Cumbre de la CELAC en el

año 2014 en la República de Costa Rica.

40. Dado en Caracas, cuna de El Libertador Simón

Bolívar, República Bolivariana de Venezuela, el 3 de

diciembre de 2011.