sábado, 21 de mayo de 2022
TRASCENDENCIA HISTÓRICA DEL GOBIERNO ANTINEOLIBERAL EN MÉXICO
lunes, 11 de abril de 2022
REVOCACIÓN DEL MANDATO EN MÉXICO
El domingo 10 de abril del año en curso se realizó, por primera vez en la historia de México, el ejercicio democrático que puso a consideración de los electores la continuación del mandato popular que se otorgó al actual presidente de la República, o su término a la mitad del sexenio.
Para que se llevara a
cabo, se incorporó ese derecho -otorgado a los ciudadanos mexicanos- en la
Constitución nacional a propuesta del presidente en funciones, Andrés Manuel
López Obrador.
De manera resumida, quisiera
destacar lo siguiente:
1.- La autoridad electoral, a nivel federal en
México, está representada por el Instituto Nacional Electoral, conocido
simplemente como INE, que es el organismo electoral más caro del mundo. Su
integración obedeció, en su momento, a cuotas partidarias: es un organismo
“autónomo” (del pueblo), de corte neoliberal, al servicio incondicional de la
derecha, y rabioso opositor a las transformaciones que se están realizando,
desde hace tres años, en todos los ámbitos de la vida de los mexicanos.
Su antecedente el IFE, y ahora
el INE, avalaron escandalosos fraudes que violentaron la voluntad popular. El
triunfo del actual presidente, López Obrado, no se dio porque el INE fuera un
organismo imparcial. Esa victoria se logró porque, como nunca en la historia
electoral del país, fue producto de una
avalancha de votos que arrasó con el propio INE y los otros candidatos de la
derecha. El triunfo se logró a pesar del INE.
Ahora, sin tapujos,
abierta y descaradamente, el INE se dedicó a sabotear el proceso de revocación
de mandato. Un simple dato, que todos los mexicanos conocimos por experiencia
propia: sólo instaló una tercera parte de las casillas, y muchas de ellas
fueron colocadas en lugares distintos a los de anteriores elecciones,
ocasionando así lo que, en México se conoce como el ratón loco, porque los
electores tienen que batallar mucho para localizar la casilla donde emitir su voto.
Y estas maniobras las realizó intencionalmente
el INE, para impedir que la voluntad popular tuviera una expresión mayor que la
que tuvo.
Fue una verdadera
provocación del INE que en el pueblo natal del presidente de la República no se
instalaran las casillas, que tradicionalmente ahí se ubicaban.
2.- Por todo lo anterior
nadie, en su sano juicio (bueno, de la derecha, se puede esperar todo, porque
sus integrantes están como desquiciados) puede negar que ese ejercicio
democrático fue un éxito que fortalece al gobierno de la Cuarta Transformación,
reafirma y acrecienta el respaldo popular al presidente de la República, para
profundizar las transformaciones en todos los ámbitos de la vida de México.
3.-La derecha de por sí
decaída, amaneció el lunes 11 de abril, con una cruda política, que explica el
alto grado de incoherencias y sandeces que salieron a decir. Necesita, para mantenerse
algo visible, respiración boca a boca desde el extranjero, su fuente
tradicional porque, como lo dije en un artículo anterior, siempre ha vivido de
prestado, y ahora más que nunca.
Entre otras cosas, se le acabó la cantaleta de
que López Obrador es un dictador, por la razón fundamental que no ha habido, no
hay y no habrá en el mundo un dictador que se someta, por su propia voluntad, a
un proceso revocatorio.
4.- El fortalecimiento del
gobierno de la Cuarta transformación, le permitirá desmontar lo que todavía
queda del neoliberalismo, como promover la desaparición del actual INE, y su
transformación en un órgano democrático, sujeto al escrutinio y control del
pueblo.
El INE le está haciendo
mucho daño a México, a su incipiente régimen democrático. Es un órgano
faccioso, beligerante, cuyos principales dirigentes son corruptos. Por salud
pública, la desaparición del INE es ya inaplazable.
5.- Los resultados del
proceso revocatorio federal, obliga a incorporar en la Constitucional mexicana,
la misma figura a nivel de los Estados y los municipios, para que los
gobernadores y los miembros de los ayuntamientos sometan su permanencia en el
poder a la voluntad de quienes los eligieron. Sólo así, al establecerlo en los
tres niveles de gobierno, se hará efectiva la soberanía popular. El pueblo se
convertirá en el verdadero y único mandatario de los gobernantes, y éstos
serán, por ley, sus mandantes.
6.- De manera inmediata,
los resultados de este proceso revocatorio, y el fortalecimiento del gobierno
federal, repercutirán directamente en las elecciones locales que tendrán lugar,
en junio próximo, en seis estados de la República. Abonará para asegurar la
victoria del movimiento del presidente de la República, Morena, y se proyectará
hasta las elecciones estatales de 2023.
La Cuarta Transformación
camina a paso firme hacia la elección presidencial de 2024, y se abre la
posibilidad de que obtenga en las Cámaras del Congreso de la Unión las dos
terceras partes que requiere cualquier reforma constitucional, a fin de
acelerar los cambios y consolidar las transformaciones en curso.
7.- Y una consecuencia más
de esta victoria popular: ahora existen más elementos para llevar a los
principales funcionarios del INE a juicio político, fincarles responsabilidades
y separarlos del cargo. La coalición legislativa que encabeza Morena tiene,
después del proceso de revocación, mayor autoridad política para plantear este
juicio en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, y la suficiente
fuerza para enjuiciar a ese clan faccioso del INE.
8.- Finalmente, algo que
debe quedar bien claro: la derecha, que mañosamente llamó a no votar, sí salió
a votar. Ahí están las cifras del proceso revocatorio que hablan por sí solas.
Lo que se propuso la derecha fue impedir que los ciudadanos salieran a votar,
porque se sabían perdidos. Y los integrantes de esa corriente reaccionaria
retrógrada y pro fascista sí saldrían a votar, como efectivamente lo hizo.
Nadamás que los resultados
son catastróficos para ellos: el 15 a 1, a favor de López Obrador los deja
políticamente contra las cuerdas. Y casi en la inconsciencia invocan cifras y
hacen comparaciones fuera de lugar.
Desde hoy la derecha teme
a todo lo que se va a derivar del ejercicio revocatorio, que fortalece de
manera importante el programa antineoliberal de la Cuarta Transformación, pero
sobre todo teme la elección presidencial de 2024.
Seguirá criticando todo
cuanto haga y diga el Presidente López Obrador, que es una manera de enmascarar
su pobreza programática. Y si se atreve a presentar su programa -forzosa y
necesariamente neoliberal- cavará su tumba. No hay ni para donde hacerse.
jueves, 9 de diciembre de 2021
LA MISERIA IDEOLÓGICA DE LA DERECHA EN MÉXICO
Históricamente, en México,
las fuerzas enemigas del progreso social, integradas por las clases acaudaladas
y privilegiadas, han carecido de ideas propias, y siempre han vivido de
prestado.
El desprecio de lo que es y representa
México, los ha llevado a buscar cobijo en otras latitudes, sobre todo en el
viejo continente: la iglesia, los vetustos regímenes monárquicos, el fascismo,
el nazismo, el franquismo, y en escritores e ideólogos representativos de lo más atrasado
políticamente.
Añoran y festejan la invasión
española que culminó con la caída de La Gran Tenochtitlán, y condenan la lucha
del pueblo para lograr su independencia de la corona española. Y desde entonces
su dependencia ideológica y mental raya en lo absurdo.
Para entender lo que le
ocurre a esos verdaderos enemigos de los mexicanos, aunque hayan nacido aquí,
habría que repasar la monumental obra de Gastón García Cantú “El pensamiento de
la reacción mexicana: historia documental” donde desnuda la miseria ideológica
y programática de la corriente antipopular, que hoy vive una crisis profunda,
como ha ocurrido en los momentos decisivos de la historia nacional.
Esa corriente apátrida, de
mentalidad desnacionalizada, asaltó el poder en 1982 e inició un ataque frontal
contra el Estado interventor, surgido de la Revolución Mexicana. Desde el
ejecutivo federal controlaron los demás poderes federales, los estatales y
municipales.
Se inició, entonces, una
verdadera dictadura (la dictadura neoliberal) que se propuso destruir todo lo
alcanzado en la etapa constructiva del México posrevolucionario: Los
neoliberales incorporaron a la Constitución
nacional de 1917 parches de corte reaccionario, e hicieron todo lo posible por
despojarla de su carácter avanzado y progresista que le imprimió el
Constituyente de Querétaro.
A pesar de ese ataque
violento y rabioso, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
logró mantenerse como uno de los códigos sociales más avanzados del mundo, pero
sí incorporaron a su texto disposiciones de contenido neoliberal y, a partir de
ahí otras más en la legislación secundaria, muchas de las cuales mantienen
vigencia, a pesar de haber transcurrido tres años del gobierno antineoliberal,
encabezado por López Obrador.
El maridaje PRI,
PAN,
empresarios, capital extranjero, durante los 36 años de dictadura neoliberal,
llegó a niveles no conocidos, y juntos iniciaron un saqueo inaudito del
patrimonio nacional. Juntos consumaron el mayor robo que haya sufrido el pueblo
mexicano en su historia, realizado en su mayoría por sedicentes mexicanos,
profundamente corruptos, apátridas, desnacionalizados, reaccionarios.
Además de saquear el
patrimonio nacional (crimen que legalizaron), corrompieron, como nunca, la vida
política del país; corrompieron, también a niveles desconocidos, a sectores de
la academia, de la cultura, del deporte, a personajes de la vida artística. No
se diga a los medios de información.
Hoy se sabe con absoluta
certeza que los neoliberales provocaron, con verdaderas intenciones criminales,
la mayor desigualdad social de nuestra historia independiente, concentrando la
riqueza en el 1% de la población y empobreciendo a millones de mexicanos
(nadie, en su sano juicio, podía esperar otro resultado, cuando decretaron
convertir a México en el campeón mundial de los salarios más bajos).
Todo lo trastocaron y lo
pudrieron, por su afán enfermizo de acumular riquezas y resguardar sus fortunas
todas, sin excepción, producto del robo descarado, del atraco a la luz del día.
La mayor organización
criminal que se creo, en el México independiente, tuvo su sede en los tres
poderes federales, y se trasladó a los otros dos niveles de gobierno. El otro
crimen organizado, surgió al cobijo y al amparo de la organización criminal
política y económica que dominó los 36 años de neoliberalismo.
Creo que hasta la fecha no
muchos mexicanos tienen plena conciencia de los enormes retos, de los poderosos
intereses, de las verdaderas mafias políticas y económicas que ha tenido que
enfrentar el presidente López Obrador en su gobierno.
El actual gobierno federal,
que tiene un profundo sentido social, nacional y popular, apenas ha tenido
tiempo, para corregir los excesos y las barbaridades de los criminales
neoliberales, que están rabiosamente empeñados en regresar a la oprobiosa
dictadura neoliberal, porque nadie se traga el engaño de que son demócratas y
que se interesan por el pueblo. Su demagogia y su cinismo no tienen límites.
El apoyo popular que ha
logrado el gobierno de López Obrador, al plantearse rescatar los intereses del
pueblo y de la nación, tiene a los neoliberales y a sus voceros fuera de sí,
prácticamente al borde del desquiciamiento mental, porque está pegando a la
voracidad insaciable (valga la expresión) de políticos, empresarios y sus
protegidos que se condujeron, en los 36 años de neoliberalismo, como patrones y
capataces de los mexicanos.
¿Se puede hablar de ideología
y programa neoliberal? Milton Friedman (su Escuela de Chicago) fue el autor,
dentro del capitalismo rapaz, de ese monstruo explotador. Y aquí, fueron los
gobiernos neoliberales los peones que se arrastraron frente a esas ideas y ese
programa devastador. Tomaron el préstamo e iniciaron la destrucción de México.
Frente a los cambios
antineoliberales, de los tres años del gobierno de López Obrador, los
partidarios y defensores del neoliberalismo, no aciertan a presentar una sola
propuesta, que alguien pudiera tomar en serio, porque ni tienen capacidad para
hacerlo, ni tienen de donde hacerlo, ni podrán hacerlo.
Todo lo contrario,
oponiéndose a todos los cambios en marcha, se han dedicado a insultar y ofender
al presidente. Es larguísima e increíble la cantidad de insultos y ofensas
proferidas contra el titular del ejecutivo federal. Y en esto tomaron como
modelo al mendaz y atrabiliario Abad y Queipo, que en su odio enfermizo escupió
una retahíla de insultos contra el Padre de la Patria.
Intenté hacer una lista de las ofensas de la
derecha contra AMLO pero, por salud mental y por
la gran cantidad que dicen y publican,
desistí. Muchos personajes de la derecha se conducen frente al gobierno de
López Obrador como verdaderos enajenados.
Y ha sido el pueblo
mexicano el que los ha colocado en la
silla de los acusados. Tarde o temprano tendrán que responder por los enormes e
incalculables daños provocados a la nación y al pueblo, porque como lo expresa Víctor
Hugo en Los Miserables, “el robo de
un pueblo no prescribe, porque estas grandes estafas no tienen porvenir y no se
borra la marca de una nación como la de un pañuelo”.
miércoles, 23 de junio de 2021
NECESARIA LA REELECCIÓN DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN
Han transcurrido dos años y
medio del gobierno antineoliberal en México, y ya se notan los cambios en la
vida social, política y económica del país, a pesar de la rabiosa resistencia
de la corriente neoliberal desplazada del poder, por la vía electoral, en 2018.
En ese tiempo los
neoliberales, dentro de los que caben la derecha la ultraderecha, los
fascistas, los desnacionalizados, los apátridas los empresarios voraces, los
funcionarios corruptos desplazados de la estructura administrativa del gobierno
federal, etc. todos apoyados desde el exterior por poderosísimos intereses
económicos, digo, los neoliberales pasaron del azoro que les provocó su
estrepitosa derrota, al intento abierto y descarado de un golpe de estado, pero
se toparon y, hasta hoy, se siguen topando con la lealtad del ejército y la
marina al presidente de la República.
Y del golpismo, que no han
abandonado, pasaron a la desesperación que los obligó a coaligarse en una
alianza, que algunos podrían decir que es contra
natura, pero no. El amasiato entre el PRI y el
PAN (da
pena ajena hablar del PRD) se inició desde 1982, con
el gobierno de Miguel de la Madrid, con el que vergonzosamente se abandonaron las conquistas y los objetivos
de la Revolución Mexicana. El PRI que se entregó en brazos del
neoliberalismo y el PAN, que ya lo era, iniciaron
algo cercano a las relaciones carnales,
como se decía en Argentina.
Y esa política de alcoba, que
se manifestó sin el menor pudor, en la reciente elección del 6 de junio del 21,
hoy es un matrimonio formal. Hemos escuchado de sus principales dirigentes,
juramentos de amor eterno. Hoy representan el antiméxico, y son herederos de lo
más repudiable de la historia mexicana.
La campaña electoral que
recién terminó, con otra aplastante victoria de la corriente antineoliberal que
encabeza el presidente López Obrador, a pesar de la brutalidad y suciedad con
que se condujo el bloque neoliberal, sienta sólidas bases para hacer frente a
las elecciones federales de 2024.
No es poca cosa haber logrado
mayoría legislativa en la Cámara de Diputados y mantener la mayoría en la Cámara
de Senadores del Congreso de la Unión; haber ganado 12 gubernaturas de 15 que
estaban en disputa y así gobernar en 16 entidades, y que la corriente
antineoliberal, encabezada por el partido del presidente, tenga la mayoría en
los congreso locales de 19 Estados de la República.
Muchos analistas
(neoliberales, desde luego) quieren meter confusión sobre las causan que
explican el triunfo antineoliberal de 2018, y su refrendo en 2021, y otros no
alcanzan a explicarse las razones de estas victorias.
Y hay que ir a lo profundo de
nuestro ser como nación y como pueblo, y repetir que somos un pueblo
profundamente nacionalista; que los neoliberales, en 36 años, no lograron
despojarnos de esa conciencia, que nos viene de lo más profundo de nuestras
luchas que conforman la historia nacional.
Y quien encarnó y encarna,
con absoluta claridad, esa conciencia nacionalista ha sido precisamente el
presidente López Obrador, que no sólo ha gobernado con una clara orientación
popular y nacional, sino que con sus medidas de política social, económica, y
de política exterior le está devolviendo la dignidad a los mexicanos; dignidad
perdida durante la dictadura neoliberal de los 36 años.
Porque hay que decirlo: el
neoliberalismo como modelo económico, social y político se reeligió a través de
los partidos de derecha y de extrema derecha como el PAN y el
PRI
durante 5 sexenios de saqueo, robo,
injusticias, sumisión.
Si en los tres años y medio
del actual sexenio el gobierno profundiza su política antineoliberal, estará
garantizada la victoria y su continuidad. Y así debe ser, la Cuarta
Transformación debe reelegirse para
garantizar al pueblo democracia y justicia social, y a nuestra nación, plena
independencia y soberanía.
El trabajo es arduo y los
enemigos poderosos, pero ya se demostró, una vez más en 2018 y en 2021 (y esta
es una enseñanza de nuestra historia) que una sólida alianza de las fuerzas
democráticas y progresistas mexicanas enfrenta y derrota a sus enemigos, como
sucedió en la Independencia, la Reforma y la Revolución de 1910.
Hay que ampliar esa alianza
de las mejores fuerzas de México. Existen las condiciones para ampliarla y
consolidarla. Y, de manera clara, por convenir a los intereses populares y de
la nación mexicana, señalar la posibilidad de la reelección de Andrés Manuel
López Obrador, por un solo sexenio.
Benito Juárez pudo triunfar
en la Reforma y consolidar la República con doce años de gobierno,
aproximadamente; y en varios países existe la figura de la reelección
presidencial.
El principio de no
reelección, en México, se levantó como bandera por los revolucionarios de 1910
para derrocar la dictadura de los latifundistas, entreguistas, apátridas y
desnacionalizados. Hoy debemos levantar el principio de la reelección para
impedir que regrese al poder la dictadura neoliberal. Así de sencillo.
viernes, 5 de marzo de 2021
PRIANRD= A CORRUPCIÓN Y SAQUEO
México es Tierra de
libres
y tumba de tronos, coronas y traidores
Pancho
Villa.
La lucha de clases, en
México, es intensa. A partir del triunfo electoral y del gobierno de Andrés
Manuel López Obrador, la derecha, la ultraderecha y los fascistas, en amasiato
desde 1982, se lanzaron con todo contra el nuevo gobierno.
Toda declaración del
gobierno, medida gubernamental o iniciativa legislativa es criticada por esa
agrupación apátrida y profundamente corrupta, pero en ningún caso presentan una
propuesta. La razón de esto es que su objetivo principal es regresar al
neoliberalismo, y si eso lo dijeran abiertamente recibirían, de manera más intensa
que ahora, el repudio del pueblo.
Los reaccionarios de todo
tipo, que han sido exhibidos como verdaderos delincuentes, corruptos
irredentos, apátridas y desnacionalizados, se han dedicado a ofender al
presidente López Obrador.
La mayoría de los
columnistas, que durante el neoliberalismo recibieron carretilladas de dinero
del erario público, están furiosos, fuera de si, verdaderamente rabiosos. Se
comportan como una jauría para atacar al gobierno de la República. Sólo el Presidente
les ha contestado, los ha dejado en cueros frente a la opinión pública nacional
y mundial.
Lo mismo pasa con los
políticos neoliberales, que robaron y saquearon al país como nunca en la
historia de México. Es muy larga la lista de atrocidades -robos a la luz
pública, saqueos descarados, acciones contra la nación mexicana, contra el
pueblo de México, entrega de la riqueza nacional, saqueo de las arcas públicas
y muchas acciones criminales- que se cometieron desde el poder público en 36
años de neoliberalismo.
Todos los ex presidentes
postulados por el PRI y el PAN, ex funcionarios públicos de esos dos partidos,
así como una gran cantidad de empresarios (neoliberales hasta la médula,
verdaderos mafiosos, corruptos descarados) están implicados en la comisión de
delitos. Todos deben ser juzgados y castigados. Las pruebas que confirman lo
anterior se han dado a conocer, y otras nuevas seguirán saliendo.
Su actitud frente a la
pandemia los vuelve a mostrar de cuerpo entero, como verdaderos miserables. Todo
el tiempo han lucrado con la pandemia, con el número de infectados, y lo peor:
con los fallecidos. En el colmo de la descomposición y el cinismo han estado
lucrando electoralmente con la tragedia: la degradación humana en su máxima
expresión.
Una de las acciones últimas
fue la sucia y criminal campaña contra las vacunas provenientes de Rusia y de
China, campaña que sí ha confundido a personas de distintos estratos sociales,
que llegan a dudar de la eficacia de todas las vacunas, y algunas han expresado
su negativa a que sean vacunadas, poniendo en riesgo su salud y la de los demás.
Casi en plena pandemia nos
enteramos que un número breve de mexicanos (la mayoría de ellos empresarios
apátridas) sacaron dinero de México y lo llevaron a depositar a Estados Unidos.
La cifra de ese saqueo (no se le puede denominar de otra manera) lo da a
conocer la Reserva Federal estadunidense (Fed): 21 mil millones de dólares
fueron sacados de México, durante los dos primeros años del gobierno de López
Obrador.
Ellos estaban expatriando
millones de dólares y aquí (de manera desvergonzada) le exigían recursos al
gobierno dizque para no cerrar sus empresas y mantener el empleo. Exigían otro
Fobaproa.
Se ha dicho que esa cantidad
saqueada se suma a lo que ya tenían en bancos yanquis, lo que hace un total
(siempre con las cifras que proporciona la Fed) de 93 mil 618 millones de
dólares, cantidad que representa el 84% de la deuda externa mexicana.
Y otra información venida de
Europa: en Andorra les descubrieron, a empresarios y políticos neoliberales, 48
mil millones de pesos que sacaron ilegalmente de territorio mexicano.
Existen empresarios que se
niegan a pagar los impuestos que deben de los años del periodo neoliberal,
donde los gobiernos del PRIAN, en contubernio, les
permitían que no pagaran. El caso de la minera canadiense no sólo se expresa en
su negativa para cumplir con el pago de impuestos, sino en una abierta agresión
contra la soberanía nacional.
Son los mismos que
malgobernaron y se beneficiaron en 36 años de neoliberalismo depredador.
Son los que casi destruyen
Pemex y la CFE, consintieron y fomentaron el robro de hidrocarburos
(huachicol), los que entregaron el suelo y subsuelo de enormes extensiones del
territorio nacional a empresas mineras extranjeras que, además, se niegan a
pagar impuestos; son los que entregaron los bancos y los ferrocarriles, son los
que entregaron la siderurgia, los que entregaron los puertos y aeropuertos a
intereses particulares del país y extranjeros.
Los que hicieron contratos
con la petrolera Odebrech perjudiciales para Pemex y para el pueblo mexicano, y
que en contraprestación recibieron sobornos para sus campañas electorales; los que
estafaron la Hacienda pública para amasar grandes fortunas, los que se
construyeron negocios con el dinero de los mexicanos, los que entregaban obra
pública, a empresarios nativos y extranjeros, a cambio de sobornos; los que
regresaron una millonada de impuestos a empresarios corruptos, que con mucha
dificultades se están recuperando, con este gobierno.
Los que realizaron, de manera
descarada fraudes electorales (1988, 1994, 2000, 2006 y 2012 y asesinaron a los
suyos para mantenerse en el poder, de manera que, en sentido estricto, los
presidentes neoliberales (Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente
Fox, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón, y Peña Nieto) usurparon el
poder durante lo años de neoliberalismo criminal.
Los que crearon organismos
“independientes” para ocultar la corrupción y saquear al erario, los que
promueven y realizan la fuga de capitales, como se señala más arriba (sin que
los casos mencionados agoten el saqueo permanente de capitales.
Son los mismos que entregaron
la soberanía nacional, y la seguridad pública a delincuentes de aquí y del
extranjero. Los que también entregaron la “lucha” contra el narcotráfico a la DEA, policía
norteamericana encargada de regular, según sus interés, la producción y trafico
de los narcóticos (quien dude que vea lo que pasó en Paquistán y Afganistán,
donde la
DEA
metió pies y manos, en esa materia, y generó problemas gravísimos).
Son esos neoliberales,
corruptos, quienes dejaron abiertas las fronteras de México para que
organizaciones criminales introdujeran miles de armas para matar mexicanos.
Los que se aliaron con el
crimen organizado para mantener el poder; los que quebraron instituciones como
el poder ejecutivo federal, y a muchos de los Estados; que corrompieron el
poder judicial y sobornaron a sus pares en el poder legislativo para lograr
contrarreformas que avalaran su entreguismo y saqueo.
Fueron los neoliberales los
que se plegaron a la política yanqui, se sometieron a sus intereses,
profundizaron la dependencia económica respecto al imperialismo norteamericano,
y no sólo aislaron sino que enfrentaron a México con el resto de Latinoamérica.
Pusieron la política exterior de México al ras del suelo, y la colocaron en el
más absoluto desprestigio.
Corrompieron, en su máxima
expresión, la vida política y pública de México, y al saquear los recursos de
los mexicanos, empobrecieron al pueblo (al concluir el periodo neoliberal más de
65 millones de compatriotas vivían en la pobreza), lo dejaron a la deriva y
enviaron a miles de jóvenes a las filas de la delincuencia, o a emigrar de
México.
Lo dicho hasta aquí no agota
todos los desastres realizados intencionalmente por los neoliberales. La lista
es enorme, y parece inagotable, porque todos los días (a dos años del gobierno
antineoliberal) se dan a conocer nuevos delitos cometidos por los neoliberales
facinerosos
Los daños que ocasionaron son
gravísimos y, en algunos casos irreparables (como las miles de vidas cegadas
por la política criminal de los neoliberales en todos los ámbitos de la vida de
los mexicanos).
La reconstrucción nacional
está en marcha, pero restablecer los daños provocados lleva tiempo y grandes
esfuerzos.
Se debe luchar, a partir de
ya, por la continuación y profundización de todas las medidas aplicadas, y las
que las circunstancias requieran en el futuro inmediato hasta rescatar
plenamente a México y a los mexicanos de las garras neoliberales.
lunes, 7 de septiembre de 2020
APLICAR LA EXTINCIÓN DE DOMINIO EN EL CASO ETILENO XXI
La Fiscalía General de la
República debe acelerar las investigaciones, y ejercer acción penal, en torno a
las denuncias presentadas por los sobornos de Odebrecht, ampliamente
documentados tanto en Brasil como en México.
En el centro de los sobornos
está la concesión a Braskem-Idesa para operar la planta Etileno XXI.
El soborno para la campaña
presidencial de Peña Nieto y los sobornos para la aprobación de la reforma
energética neoliberal de 2013 configuran varios delitos previstos por la
legislación mexicana, y no han prescrito.
Los sobornos entregados por
la empresa brasileña dieron lugar directamente a que se acordaran condiciones leoninas por los gobiernos de Calderón y Peña Nieto con
la empresa brasileña. Es decir, los privilegios otorgados, en grave perjuicio
del patrimonio de los mexicanos, son el resultado directo de los sobornos
entregados.
En otros términos, hubo un
acuerdo, una coalición entre los gobiernos de Calderón y Peña y la empresa de
Brasil para delinquir.
Etileno XXI y su operación
son el resultado de la corrupción de la empresa y de los gobiernos señalados. Y
la corrupción es un delito previsto por nuestra legislación.
La Constitución en su
artículo 22, concretamente en su párrafo cuarto, textualmente señala que la
Extinción de Dominio “será procedente sobre bienes de carácter patrimonial cuya
legítima procedencia no pueda
acreditarse y se encuentren relacionados con las investigaciones derivadas de
hechos de corrupción…y delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos y
petroquímicos”.
Declarar extinto el dominio
de un bien es resultado de la comisión del delito de corrupción. Y en el caso
de Etileno XXI hay elementos suficientes para acreditarlo jurídicamente, pues
tiene que ver con la materia de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos a
que se refiere la parte final del citado párrafo cuarto del artículo 22 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Urge que la autoridad
competente declare la Extinción de dominio de la planta Etileno XXI. Esto dejaría sin valor jurídico
el contrato leonino que ha provocado un
daño gravísimo a Pemex directamente y al conjunto de la nación mexicana.
Y con mayor razón urge esa
declaración, porque la empresa Braskem-Idesa, ahora invoca las clausulas
leoninas de ese contrato, celebrado con los criminales Calderón y Peña, para
seguir robando descaradamente a México.
El gobierno de Andrés Manuel López
Obrador debe ejercer plenamente la soberanía de México frente a las
pretensiones inauditas de la empresa brasileña, aplicando plenamente la
legislación de México para castigar el
delito de corrupción, en este caso.
Y, de manera inmediata,
iniciar el proceso penal contra Felipe Calderón, Peña Nieto y los demás
implicados que participaron en ese
turbio, sucio y antinacional negocio. No es posible que esos delincuentes vivan
como si nada hubiera pasado. Hay que aplicarles un castigo ejemplar
Para recuperar Etileno XXI,
el gobierno no debe desembolsar un solo centavo. La razón moral y jurídica está
de nuestro lado y no de los delincuentes.
Ni siquiera hay que pensar en
expropiar la planta Etileno XXI, sino directamente aplicar la Extinción de
Dominio.