sábado, 21 de mayo de 2022

TRASCENDENCIA HISTÓRICA DEL GOBIERNO ANTINEOLIBERAL EN MÉXICO

1.- El triunfo electoral de López Obrador, en 2018, se debió a la más amplia alianza de las fuerzas democráticas y progresistas del país, como siempre ha ocurrido en los momentos estelares de la historia nacional. Se triunfó sobre el neoliberalismo, corrupto, depredador y saqueador, y sobre sus instituciones como el mismo INE, formado a imagen y semejanza de sus irredentos patrocinadores. López Obrador no le debió ni le debe el triunfo al INE. Su triunfo fue contra el INE, y a pesar del INE, que sigue siendo, y hoy más que antes, una retranca para el desarrollo democrático de la nación

. 2.- Con esa victoria popular se rescató el concepto de democracia que señala el artículo tercero constitucional (pues los neoliberales jamás lo aplicaron) que considera a ese régimen “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.

 3.- En distintos ámbitos de la vida nacional, el triunfo de la Cuarta Transformación desató una intensa lucha de clases, que se ha ido profundizando en la medida en que los cambios económicos, sociales y culturales avanzan, y que va desmontando (muchas veces con enorme dificultad) el criminal neoliberalismo que impregnó, durante 36 años, la vida de los mexicanos casi en todos los ámbitos.

 4.- Es claro, y está a la vista de todos, que la Cuarta Transformación va por el camino correcto (y en tiempo record) en materia de la soberanía energética, rescatando a Pemex, a la Comisión Federal de Electricidad, e incursionando como Estado mexicano en otras fuentes de energía.

 5.- También México se encamina, con la Cuarta Transformación, hacia la autosuficiencia alimentaria, quebrada por la política antisocial y antipopular de los neoliberales, enemigos declarados de los campesinos.

 6.- La política social, que tiene distintos grados de profundidad, ha fortalecido el mercado interno. Basta mencionar el incremento del salario, en un poco más del 70%, en abierto contraste con los neoliberales que, en distintos momentos y por varios años, colocaron a México como el campeón mundial de los salarios más bajos. Hay que agregar, sin señalar todos, los programas de apoyo directo a los adultos mayores, a las personas con alguna discapacidad, a los jóvenes, a quienes se ha capacitado por miles; las becas que se otorgan a distintos sectores, y los créditos para emprendedores. Y recientemente el incremento a los salarios de los maestros federales. El restablecimiento de los precios de garantía para productos agrícolas básicos y el inicio del programa de fertilizantes gratuito, no sólo ha fortalecido el poder adquisitivo de los campesinos, sino que está impulsando, con vigor, la autosuficiencia alimentaria. 

7.- Parar el saqueo, abierto y descarado de los últimos seis sexenios, enfrentar con todo el poder del Estado la corrupción, por otra parte, le ha permitido al actual gobierno tener recursos para realizar obras extraordinarias en poco tiempo, como el aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería Olmeca, adquirir el otro 50% de la refinería Deer Park, que pasa a ser propiedad completa de Pemex, rehabilitar seis refinerías más, que los neoliberales abandonaron y dejaron como chatarra. Así como canalizar enormes recursos a la población, como se ha señalado anteriormente. De manera que lo que antes iba a parar a los bolsillos de los neoliberales, funcionarios públicos, empresarios y capital extranjero, ahora se queda en el país, en beneficio de los mexicanos.

 8.- Se ha dicho y repetido que la política exterior es un reflejo de la política interior. Esto ha quedado demostrado, una vez más, con la política digna e independiente que ha desarrollado la Cuarta Transformación. Esa política exterior se apega estrictamente al mandato de la Constitución nacional, concretamente en lo que establece la fracción X del articulo 89, observando los principios “de autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de las controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales” Es necesario recalcar que esa política exterior independiente y digna coloca a México como una nación respetable y respetada.

 9.- Con todo lo señalado, un aspecto, de enorme trascendencia para el presente y el futuro de los mexicanos, es que el gobierno de López Obrador ha rescatado la conciencia nacionalista de nuestro pueblo, tan agraviada por la dictadura neoliberal. El renacer de esa conciencia representa una herramienta fundamental, tanto para seguir desarrollando la política exterior, como para impulsar vigorosamente el bienestar del pueblo y acelerar la construcción de un régimen pleno de justicia social.

 10.-Los enemigos de la Cuarta Transformación han querido enmascarar su carácter neoliberal, derechista y muchas veces fascistoide, con un enfrentamiento personal con el presidente López Obrador (al que han calumniado e injuriado como a pocos dirigentes políticos en la historia de México). Cuando a toda medida aplicada por la Cuarta Transformación dicen no, pretenden regresar al régimen corrupto, saqueador y criminal del neoliberalismo. Ellos son los que quieren regresar al pasado de privilegios, saqueo, corrupción y entreguismo.

 11.-En las recientes circunstancias de pandemia, de inestabilidad internacional y cambios inéditos hacia un nuevo orden mundial, el neoliberalismo tendría sumido a México en profundas crisis: económica, social y política, acentuando la dependencia respecto del exterior y profundizando la desigualdad social,

 12.-Lo que ha ocurrido en este breve periodo tiene una enorme trascendencia para el pueblo mexicano, en estos momentos y para su futuro. Hay que precisar: el pueblo tiene plena conciencia del carácter profundamente corrupto, entreguista, antipopular y antinacional de la dictadura neoliberal. Ahora se sabe que todos los gobiernos, desde Miguel de la Madrid hasta Peña Nieto, se dedicaron a despojar a la nación mexicana de sus recursos y bastas riquezas. Entiende que esos delincuentes robaron el patrimonio nacional, saquearon la hacienda pública, amasaron fortunas incalculables y generaron una desigualdad social de niveles catastróficos. El pueblo demanda que la conducta de esos criminales no quede impune: entiende que los 6 gobiernos neoliberales (de 1982 a 2018) cometieron diversos delitos tipificados en las leyes penales, el más grave de los cuales es el de Traición a la Patria, en que todos incurrieron, sin excepción. Que no haya impunidad, es una demanda nacional y, para decirlo claramente, una tarea pendiente de la Cuarta Transformación. Por salud pública, este sexenio no puede terminar, y que sigan viviendo en la impunidad los delincuentes neoliberales conocidos, por todos los mexicanos, por su nombre y apellidos.

 13.-Los tres años y medio de gobierno de la Cuarta Transformación, encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador y su importante movimiento político, Morena, debe impulsar a los mexicanos patriotas, progresistas, revolucionarios y antimperialistas a examinar y recalcar la importancia, que tiene para México, el arribo al poder de esta corriente antineoliberal, nacionalista y, por lo tanto, progresista. Hay que organizar e involucrar al pueblo, de lleno, en la defensa de lo alcanzado hasta hoy y en las tareas transformadoras que deben profundizarse y enriquecerse. Impulsar el debate de las ideas y los programas, entre las mejores fuerzas del país, es una urgente necesidad. A la derecha y ultraderecha hay que combatirla, pero está claro que ese debate no será con esa corriente desnacionalizada, apátrida, contraria a los intereses del pueblo y de la nación. Sería una pérdida de tiempo lamentable, confrontar ideas y programas, con injurias y noticias falsas.

 14.-Finalmente, con su presencia en las conferencias mañaneras, como se les conoce, López Obrador se somete diariamente al escrutinio público, cosa que no ocurre en ninguna otra parte del mundo. Responde a todas las dudas y cuestionamientos de lo que está ocurriendo en el país; marca la agenda, como dicen algunos comunicadores; señala el ritmo de las noticias a su gusto; les da tema a los de la derecha para difundir noticias falsas, para lanzarse y criticar, situación que le debieran agradecer, porque de otra manera no se sabría de su existencia. Lo que hoy le critican, mañana lo responde, y no deja pasar uno solo de los infundios derechistas, que se han topado con pared y están verdaderamente desquiciados. Según el dicho popular, cuando ellos van, el presidente ya viene.

 Los derechistas y fascios bailan al son que les impone el presidente.

lunes, 11 de abril de 2022

REVOCACIÓN DEL MANDATO EN MÉXICO

El domingo 10 de abril del año en curso se realizó, por primera vez en la historia de México, el ejercicio democrático que puso a consideración de los electores la continuación del mandato popular que se otorgó al actual presidente de la República, o su término a la mitad del sexenio.

Para que se llevara a cabo, se incorporó ese derecho -otorgado a los ciudadanos mexicanos- en la Constitución nacional a propuesta del presidente en funciones, Andrés Manuel López Obrador.

De manera resumida, quisiera destacar lo siguiente:

1.-  La autoridad electoral, a nivel federal en México, está representada por el Instituto Nacional Electoral, conocido simplemente como INE, que es el organismo electoral más caro del mundo. Su integración obedeció, en su momento, a cuotas partidarias: es un organismo “autónomo” (del pueblo), de corte neoliberal, al servicio incondicional de la derecha, y rabioso opositor a las transformaciones que se están realizando, desde hace tres años, en todos los ámbitos de la vida de los mexicanos.

Su antecedente el IFE, y ahora el INE, avalaron escandalosos fraudes que violentaron la voluntad popular. El triunfo del actual presidente, López Obrado, no se dio porque el INE fuera un organismo imparcial. Esa victoria se logró porque, como nunca en la historia electoral del país,  fue producto de una avalancha de votos que arrasó con el propio INE y los otros candidatos de la derecha. El triunfo se logró a pesar del INE.

Ahora, sin tapujos, abierta y descaradamente, el INE se dedicó a sabotear el proceso de revocación de mandato. Un simple dato, que todos los mexicanos conocimos por experiencia propia: sólo instaló una tercera parte de las casillas, y muchas de ellas fueron colocadas en lugares distintos a los de anteriores elecciones, ocasionando así lo que, en México se conoce como el ratón loco, porque los electores tienen que batallar mucho para localizar la casilla donde  emitir su voto.

 Y estas maniobras las realizó intencionalmente el INE, para impedir que la voluntad popular tuviera una expresión mayor que la que tuvo.

Fue una verdadera provocación del INE que en el pueblo natal del presidente de la República no se instalaran las casillas, que tradicionalmente ahí se ubicaban.

2.- Por todo lo anterior nadie, en su sano juicio (bueno, de la derecha, se puede esperar todo, porque sus integrantes están como desquiciados) puede negar que ese ejercicio democrático fue un éxito que fortalece al gobierno de la Cuarta Transformación, reafirma y acrecienta el respaldo popular al presidente de la República, para profundizar las transformaciones en todos los ámbitos de la vida de México.

3.-La derecha de por sí decaída, amaneció el lunes 11 de abril, con una cruda política, que explica el alto grado de incoherencias y sandeces que salieron a decir. Necesita, para mantenerse algo visible, respiración boca a boca desde el extranjero, su fuente tradicional porque, como lo dije en un artículo anterior, siempre ha vivido de prestado, y ahora más que nunca.

 Entre otras cosas, se le acabó la cantaleta de que López Obrador es un dictador, por la razón fundamental que no ha habido, no hay y no habrá en el mundo un dictador que se someta, por su propia voluntad, a un proceso revocatorio.

4.- El fortalecimiento del gobierno de la Cuarta transformación, le permitirá desmontar lo que todavía queda del neoliberalismo, como promover la desaparición del actual INE, y su transformación en un órgano democrático, sujeto al escrutinio y control del pueblo.

El INE le está haciendo mucho daño a México, a su incipiente régimen democrático. Es un órgano faccioso, beligerante, cuyos principales dirigentes son corruptos. Por salud pública, la desaparición del INE es ya inaplazable.

5.- Los resultados del proceso revocatorio federal, obliga a incorporar en la Constitucional mexicana, la misma figura a nivel de los Estados y los municipios, para que los gobernadores y los miembros de los ayuntamientos sometan su permanencia en el poder a la voluntad de quienes los eligieron. Sólo así, al establecerlo en los tres niveles de gobierno, se hará efectiva la soberanía popular. El pueblo se convertirá en el verdadero y único mandatario de los gobernantes, y éstos serán, por ley, sus mandantes.

6.- De manera inmediata, los resultados de este proceso revocatorio, y el fortalecimiento del gobierno federal, repercutirán directamente en las elecciones locales que tendrán lugar, en junio próximo, en seis estados de la República. Abonará para asegurar la victoria del movimiento del presidente de la República, Morena, y se proyectará hasta las elecciones estatales de 2023.

La Cuarta Transformación camina a paso firme hacia la elección presidencial de 2024, y se abre la posibilidad de que obtenga en las Cámaras del Congreso de la Unión las dos terceras partes que requiere cualquier reforma constitucional, a fin de acelerar los cambios y consolidar las transformaciones en curso.

7.- Y una consecuencia más de esta victoria popular: ahora existen más elementos para llevar a los principales funcionarios del INE a juicio político, fincarles responsabilidades y separarlos del cargo. La coalición legislativa que encabeza Morena tiene, después del proceso de revocación, mayor autoridad política para plantear este juicio en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, y la suficiente fuerza para enjuiciar a ese clan faccioso del INE.

8.- Finalmente, algo que debe quedar bien claro: la derecha, que mañosamente llamó a no votar, sí salió a votar. Ahí están las cifras del proceso revocatorio que hablan por sí solas. Lo que se propuso la derecha fue impedir que los ciudadanos salieran a votar, porque se sabían perdidos. Y los integrantes de esa corriente reaccionaria retrógrada y pro fascista sí saldrían a votar, como efectivamente lo hizo.

Nadamás que los resultados son catastróficos para ellos: el 15 a 1, a favor de López Obrador los deja políticamente contra las cuerdas. Y casi en la inconsciencia invocan cifras y hacen comparaciones fuera de lugar.

Desde hoy la derecha teme a todo lo que se va a derivar del ejercicio revocatorio, que fortalece de manera importante el programa antineoliberal de la Cuarta Transformación, pero sobre todo teme la elección presidencial de 2024.

Seguirá criticando todo cuanto haga y diga el Presidente López Obrador, que es una manera de enmascarar su pobreza programática. Y si se atreve a presentar su programa -forzosa y necesariamente neoliberal- cavará su tumba. No hay ni para donde hacerse.

 

 

 

jueves, 9 de diciembre de 2021

LA MISERIA IDEOLÓGICA DE LA DERECHA EN MÉXICO


Históricamente, en México, las fuerzas enemigas del progreso social, integradas por las clases acaudaladas y privilegiadas, han carecido de ideas propias, y siempre han vivido de prestado.

El desprecio de lo que es y representa México, los ha llevado a buscar cobijo en otras latitudes, sobre todo en el viejo continente: la iglesia, los vetustos regímenes monárquicos, el fascismo, el nazismo, el franquismo, y en escritores e ideólogos  representativos de lo más atrasado políticamente.

Añoran y festejan la invasión española que culminó con la caída de La Gran Tenochtitlán, y condenan la lucha del pueblo para lograr su independencia de la corona española. Y desde entonces su dependencia ideológica y mental raya en lo absurdo.

Para entender lo que le ocurre a esos verdaderos enemigos de los mexicanos, aunque hayan nacido aquí, habría que repasar la monumental obra de Gastón García Cantú “El pensamiento de la reacción mexicana: historia documental” donde desnuda la miseria ideológica y programática de la corriente antipopular, que hoy vive una crisis profunda, como ha ocurrido en los momentos decisivos de la historia nacional.

Esa corriente apátrida, de mentalidad desnacionalizada, asaltó el poder en 1982 e inició un ataque frontal contra el Estado interventor, surgido de la Revolución Mexicana. Desde el ejecutivo federal controlaron los demás poderes federales, los estatales y municipales.

Se inició, entonces, una verdadera dictadura (la dictadura neoliberal) que se propuso destruir todo lo alcanzado en la etapa constructiva del México posrevolucionario: Los neoliberales incorporaron a la  Constitución nacional de 1917 parches de corte reaccionario, e hicieron todo lo posible por despojarla de su carácter avanzado y progresista que le imprimió el Constituyente de Querétaro.

A pesar de ese ataque violento y rabioso, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos logró mantenerse como uno de los códigos sociales más avanzados del mundo, pero sí incorporaron a su texto disposiciones de contenido neoliberal y, a partir de ahí otras más en la legislación secundaria, muchas de las cuales mantienen vigencia, a pesar de haber transcurrido tres años del gobierno antineoliberal, encabezado por López Obrador.

El maridaje PRI, PAN, empresarios, capital extranjero, durante los 36 años de dictadura neoliberal, llegó a niveles no conocidos, y juntos iniciaron un saqueo inaudito del patrimonio nacional. Juntos consumaron el mayor robo que haya sufrido el pueblo mexicano en su historia, realizado en su mayoría por sedicentes mexicanos, profundamente corruptos, apátridas, desnacionalizados, reaccionarios.

Además de saquear el patrimonio nacional (crimen que legalizaron), corrompieron, como nunca, la vida política del país; corrompieron, también a niveles desconocidos, a sectores de la academia, de la cultura, del deporte, a personajes de la vida artística. No se diga a los medios de información.

Hoy se sabe con absoluta certeza que los neoliberales provocaron, con verdaderas intenciones criminales, la mayor desigualdad social de nuestra historia independiente, concentrando la riqueza en el 1% de la población y empobreciendo a millones de mexicanos (nadie, en su sano juicio, podía esperar otro resultado, cuando decretaron convertir a México en el campeón mundial de los salarios más bajos).

Todo lo trastocaron y lo pudrieron, por su afán enfermizo de acumular riquezas y resguardar sus fortunas todas, sin excepción, producto del robo descarado, del atraco a la luz del día.

La mayor organización criminal que se creo, en el México independiente, tuvo su sede en los tres poderes federales, y se trasladó a los otros dos niveles de gobierno. El otro crimen organizado, surgió al cobijo y al amparo de la organización criminal política y económica que dominó los 36 años de neoliberalismo.

Creo que hasta la fecha no muchos mexicanos tienen plena conciencia de los enormes retos, de los poderosos intereses, de las verdaderas mafias políticas y económicas que ha tenido que enfrentar el presidente López Obrador en su gobierno.

El actual gobierno federal, que tiene un profundo sentido social, nacional y popular, apenas ha tenido tiempo, para corregir los excesos y las barbaridades de los criminales neoliberales, que están rabiosamente empeñados en regresar a la oprobiosa dictadura neoliberal, porque nadie se traga el engaño de que son demócratas y que se interesan por el pueblo. Su demagogia y su cinismo no tienen límites.

El apoyo popular que ha logrado el gobierno de López Obrador, al plantearse rescatar los intereses del pueblo y de la nación, tiene a los neoliberales y a sus voceros fuera de sí, prácticamente al borde del desquiciamiento mental, porque está pegando a la voracidad insaciable (valga la expresión) de políticos, empresarios y sus protegidos que se condujeron, en los 36 años de neoliberalismo, como patrones y capataces de los mexicanos.

¿Se puede hablar de ideología y programa neoliberal? Milton Friedman (su Escuela de Chicago) fue el autor, dentro del capitalismo rapaz, de ese monstruo explotador. Y aquí, fueron los gobiernos neoliberales los peones que se arrastraron frente a esas ideas y ese programa devastador. Tomaron el préstamo e iniciaron la destrucción de México.

Frente a los cambios antineoliberales, de los tres años del gobierno de López Obrador, los partidarios y defensores del neoliberalismo, no aciertan a presentar una sola propuesta, que alguien pudiera tomar en serio, porque ni tienen capacidad para hacerlo, ni tienen de donde hacerlo, ni podrán hacerlo.

Todo lo contrario, oponiéndose a todos los cambios en marcha, se han dedicado a insultar y ofender al presidente. Es larguísima e increíble la cantidad de insultos y ofensas proferidas contra el titular del ejecutivo federal. Y en esto tomaron como modelo al mendaz y atrabiliario Abad y Queipo, que en su odio enfermizo escupió una retahíla de insultos contra el Padre de la Patria.

 Intenté hacer una lista de las ofensas de la derecha contra AMLO pero, por salud mental y por la gran cantidad que dicen y  publican, desistí. Muchos personajes de la derecha se conducen frente al gobierno de López Obrador como verdaderos enajenados.

Y ha sido el pueblo mexicano  el que los ha colocado en la silla de los acusados. Tarde o temprano tendrán que responder por los enormes e incalculables daños provocados a la nación y al pueblo, porque como lo expresa Víctor Hugo en Los Miserables, “el robo de un pueblo no prescribe, porque estas grandes estafas no tienen porvenir y no se borra la marca de una nación como la de un pañuelo”.

 

 

 

 

miércoles, 23 de junio de 2021

NECESARIA LA REELECCIÓN DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN


Han transcurrido dos años y medio del gobierno antineoliberal en México, y ya se notan los cambios en la vida social, política y económica del país, a pesar de la rabiosa resistencia de la corriente neoliberal desplazada del poder, por la vía electoral, en 2018.

En ese tiempo los neoliberales, dentro de los que caben la derecha la ultraderecha, los fascistas, los desnacionalizados, los apátridas los empresarios voraces, los funcionarios corruptos desplazados de la estructura administrativa del gobierno federal, etc. todos apoyados desde el exterior por poderosísimos intereses económicos, digo, los neoliberales pasaron del azoro que les provocó su estrepitosa derrota, al intento abierto y descarado de un golpe de estado, pero se toparon y, hasta hoy, se siguen topando con la lealtad del ejército y la marina al presidente de la República.

Y del golpismo, que no han abandonado, pasaron a la desesperación que los obligó a coaligarse en una alianza, que algunos podrían decir que es contra natura, pero no. El amasiato entre el PRI y el PAN (da pena ajena hablar del PRD) se inició desde 1982, con el gobierno de Miguel de la Madrid, con el que vergonzosamente  se abandonaron las conquistas y los objetivos de la Revolución Mexicana. El PRI que se entregó en brazos del neoliberalismo y el PAN, que ya lo era, iniciaron algo cercano a las relaciones carnales, como se decía en Argentina.

Y esa política de alcoba, que se manifestó sin el menor pudor, en la reciente elección del 6 de junio del 21, hoy es un matrimonio formal. Hemos escuchado de sus principales dirigentes, juramentos de amor eterno. Hoy representan el antiméxico, y son herederos de lo más repudiable de la historia mexicana.

La campaña electoral que recién terminó, con otra aplastante victoria de la corriente antineoliberal que encabeza el presidente López Obrador, a pesar de la brutalidad y suciedad con que se condujo el bloque neoliberal, sienta sólidas bases para hacer frente a las elecciones federales de 2024.

No es poca cosa haber logrado mayoría legislativa en la Cámara de Diputados y mantener la mayoría en la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión; haber ganado 12 gubernaturas de 15 que estaban en disputa y así gobernar en 16 entidades, y que la corriente antineoliberal, encabezada por el partido del presidente, tenga la mayoría en los congreso locales de 19 Estados de la República.

Muchos analistas (neoliberales, desde luego) quieren meter confusión sobre las causan que explican el triunfo antineoliberal de 2018, y su refrendo en 2021, y otros no alcanzan a explicarse las razones de estas victorias.

Y hay que ir a lo profundo de nuestro ser como nación y como pueblo, y repetir que somos un pueblo profundamente nacionalista; que los neoliberales, en 36 años, no lograron despojarnos de esa conciencia, que nos viene de lo más profundo de nuestras luchas que conforman la historia nacional.

Y quien encarnó y encarna, con absoluta claridad, esa conciencia nacionalista ha sido precisamente el presidente López Obrador, que no sólo ha gobernado con una clara orientación popular y nacional, sino que con sus medidas de política social, económica, y de política exterior le está devolviendo la dignidad a los mexicanos; dignidad perdida durante la dictadura neoliberal de los 36 años.

Porque hay que decirlo: el neoliberalismo como modelo económico, social y político se reeligió a través de los partidos de derecha y de extrema derecha como el PAN y el PRI durante 5  sexenios de saqueo, robo, injusticias, sumisión.

Si en los tres años y medio del actual sexenio el gobierno profundiza su política antineoliberal, estará garantizada la victoria y su continuidad. Y así debe ser, la Cuarta Transformación debe reelegirse para garantizar al pueblo democracia y justicia social, y a nuestra nación, plena independencia y soberanía.

El trabajo es arduo y los enemigos poderosos, pero ya se demostró, una vez más en 2018 y en 2021 (y esta es una enseñanza de nuestra historia) que una sólida alianza de las fuerzas democráticas y progresistas mexicanas enfrenta y derrota a sus enemigos, como sucedió en la Independencia, la Reforma y la Revolución de 1910.

Hay que ampliar esa alianza de las mejores fuerzas de México. Existen las condiciones para ampliarla y consolidarla. Y, de manera clara, por convenir a los intereses populares y de la nación mexicana, señalar la posibilidad de la reelección de Andrés Manuel López Obrador, por un  solo sexenio.

Benito Juárez pudo triunfar en la Reforma y consolidar la República con doce años de gobierno, aproximadamente; y en varios países existe la figura de la reelección presidencial.

El principio de no reelección, en México, se levantó como bandera por los revolucionarios de 1910 para derrocar la dictadura de los latifundistas, entreguistas, apátridas y desnacionalizados. Hoy debemos levantar el principio de la reelección para impedir que regrese al poder la dictadura neoliberal. Así de sencillo.

 

viernes, 5 de marzo de 2021

PRIANRD= A CORRUPCIÓN Y SAQUEO


México es Tierra de libres

 y tumba de tronos, coronas y traidores

Pancho Villa.

 

La lucha de clases, en México, es intensa. A partir del triunfo electoral y del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la derecha, la ultraderecha y los fascistas, en amasiato desde 1982, se lanzaron con todo contra el nuevo gobierno.

Toda declaración del gobierno, medida gubernamental o iniciativa legislativa es criticada por esa agrupación apátrida y profundamente corrupta, pero en ningún caso presentan una propuesta. La razón de esto es que su objetivo principal es regresar al neoliberalismo, y si eso lo dijeran abiertamente recibirían, de manera más intensa que ahora, el repudio del pueblo.

Los reaccionarios de todo tipo, que han sido exhibidos como verdaderos delincuentes, corruptos irredentos, apátridas y desnacionalizados, se han dedicado a ofender al presidente López Obrador.

La mayoría de los columnistas, que durante el neoliberalismo recibieron carretilladas de dinero del erario público, están furiosos, fuera de si, verdaderamente rabiosos. Se comportan como una jauría para atacar al gobierno de la República. Sólo el Presidente les ha contestado, los ha dejado en cueros frente a la opinión pública nacional y mundial.

Lo mismo pasa con los políticos neoliberales, que robaron y saquearon al país como nunca en la historia de México. Es muy larga la lista de atrocidades -robos a la luz pública, saqueos descarados, acciones contra la nación mexicana, contra el pueblo de México, entrega de la riqueza nacional, saqueo de las arcas públicas y muchas acciones criminales- que se cometieron desde el poder público en 36 años de neoliberalismo.

Todos los ex presidentes postulados por el PRI y el PAN, ex funcionarios públicos de esos dos partidos, así como una gran cantidad de empresarios (neoliberales hasta la médula, verdaderos mafiosos, corruptos descarados) están implicados en la comisión de delitos. Todos deben ser juzgados y castigados. Las pruebas que confirman lo anterior se han dado a conocer, y otras nuevas seguirán saliendo.

Su actitud frente a la pandemia los vuelve a mostrar de cuerpo entero, como verdaderos miserables. Todo el tiempo han lucrado con la pandemia, con el número de infectados, y lo peor: con los fallecidos. En el colmo de la descomposición y el cinismo han estado lucrando electoralmente con la tragedia: la degradación humana en su máxima expresión.

Una de las acciones últimas fue la sucia y criminal campaña contra las vacunas provenientes de Rusia y de China, campaña que sí ha confundido a personas de distintos estratos sociales, que llegan a dudar de la eficacia de todas las vacunas, y algunas han expresado su negativa a que sean vacunadas, poniendo en riesgo su salud y la de los demás.

Casi en plena pandemia nos enteramos que un número breve de mexicanos (la mayoría de ellos empresarios apátridas) sacaron dinero de México y lo llevaron a depositar a Estados Unidos. La cifra de ese saqueo (no se le puede denominar de otra manera) lo da a conocer la Reserva Federal estadunidense (Fed): 21 mil millones de dólares fueron sacados de México, durante los dos primeros años del gobierno de López Obrador.

Ellos estaban expatriando millones de dólares y aquí (de manera desvergonzada) le exigían recursos al gobierno dizque para no cerrar sus empresas y mantener el empleo. Exigían otro Fobaproa.

Se ha dicho que esa cantidad saqueada se suma a lo que ya tenían en bancos yanquis, lo que hace un total (siempre con las cifras que proporciona la Fed) de 93 mil 618 millones de dólares, cantidad que representa el 84% de la deuda externa mexicana.

Y otra información venida de Europa: en Andorra les descubrieron, a empresarios y políticos neoliberales, 48 mil millones de pesos que sacaron ilegalmente de territorio mexicano.

Existen empresarios que se niegan a pagar los impuestos que deben de los años del periodo neoliberal, donde los gobiernos del PRIAN, en contubernio, les permitían que no pagaran. El caso de la minera canadiense no sólo se expresa en su negativa para cumplir con el pago de impuestos, sino en una abierta agresión contra la soberanía nacional.

Son los mismos que malgobernaron y se beneficiaron en 36 años de neoliberalismo depredador.

Son los que casi destruyen Pemex y la CFE, consintieron y fomentaron el robro de hidrocarburos (huachicol), los que entregaron el suelo y subsuelo de enormes extensiones del territorio nacional a empresas mineras extranjeras que, además, se niegan a pagar impuestos; son los que entregaron los bancos y los ferrocarriles, son los que entregaron la siderurgia, los que entregaron los puertos y aeropuertos a intereses particulares del país y extranjeros.

Los que hicieron contratos con la petrolera Odebrech perjudiciales para Pemex y para el pueblo mexicano, y que en contraprestación recibieron sobornos para sus campañas electorales; los que estafaron la Hacienda pública para amasar grandes fortunas, los que se construyeron negocios con el dinero de los mexicanos, los que entregaban obra pública, a empresarios nativos y extranjeros, a cambio de sobornos; los que regresaron una millonada de impuestos a empresarios corruptos, que con mucha dificultades se están recuperando, con este gobierno.

Los que realizaron, de manera descarada fraudes electorales (1988, 1994, 2000, 2006 y 2012 y asesinaron a los suyos para mantenerse en el poder, de manera que, en sentido estricto, los presidentes neoliberales (Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón, y Peña Nieto) usurparon el poder durante lo años de neoliberalismo criminal.

Los que crearon organismos “independientes” para ocultar la corrupción y saquear al erario, los que promueven y realizan la fuga de capitales, como se señala más arriba (sin que los casos mencionados agoten el saqueo permanente de capitales.

Son los mismos que entregaron la soberanía nacional, y la seguridad pública a delincuentes de aquí y del extranjero. Los que también entregaron la “lucha” contra el narcotráfico a la DEA, policía norteamericana encargada de regular, según sus interés, la producción y trafico de los narcóticos (quien dude que vea lo que pasó en Paquistán y Afganistán, donde la DEA metió pies y manos, en esa materia, y generó problemas gravísimos).

Son esos neoliberales, corruptos, quienes dejaron abiertas las fronteras de México para que organizaciones criminales introdujeran miles de armas para matar mexicanos.

Los que se aliaron con el crimen organizado para mantener el poder; los que quebraron instituciones como el poder ejecutivo federal, y a muchos de los Estados; que corrompieron el poder judicial y sobornaron a sus pares en el poder legislativo para lograr contrarreformas que avalaran su entreguismo y saqueo.

Fueron los neoliberales los que se plegaron a la política yanqui, se sometieron a sus intereses, profundizaron la dependencia económica respecto al imperialismo norteamericano, y no sólo aislaron sino que enfrentaron a México con el resto de Latinoamérica. Pusieron la política exterior de México al ras del suelo, y la colocaron en el más absoluto desprestigio.

Corrompieron, en su máxima expresión, la vida política y pública de México, y al saquear los recursos de los mexicanos, empobrecieron al pueblo (al concluir el periodo neoliberal más de 65 millones de compatriotas vivían en la pobreza), lo dejaron a la deriva y enviaron a miles de jóvenes a las filas de la delincuencia, o a emigrar de México.

Lo dicho hasta aquí no agota todos los desastres realizados intencionalmente por los neoliberales. La lista es enorme, y parece inagotable, porque todos los días (a dos años del gobierno antineoliberal) se dan a conocer nuevos delitos cometidos por los neoliberales facinerosos

Los daños que ocasionaron son gravísimos y, en algunos casos irreparables (como las miles de vidas cegadas por la política criminal de los neoliberales en todos los ámbitos de la vida de los mexicanos).

La reconstrucción nacional está en marcha, pero restablecer los daños provocados lleva tiempo y grandes esfuerzos.

Se debe luchar, a partir de ya, por la continuación y profundización de todas las medidas aplicadas, y las que las circunstancias requieran en el futuro inmediato hasta rescatar plenamente a México y a los mexicanos de las garras neoliberales.

lunes, 7 de septiembre de 2020

APLICAR LA EXTINCIÓN DE DOMINIO EN EL CASO ETILENO XXI

 

La Fiscalía General de la República debe acelerar las investigaciones, y ejercer acción penal, en torno a las denuncias presentadas por los sobornos de Odebrecht, ampliamente documentados tanto en Brasil como en México.

En el centro de los sobornos está la concesión a Braskem-Idesa para operar la planta Etileno XXI.

El soborno para la campaña presidencial de Peña Nieto y los sobornos para la aprobación de la reforma energética neoliberal de 2013 configuran varios delitos previstos por la legislación mexicana, y no han prescrito.

Los sobornos entregados por la empresa brasileña dieron lugar directamente a que se acordaran condiciones  leoninas  por los gobiernos de Calderón y Peña Nieto con la empresa brasileña. Es decir, los privilegios otorgados, en grave perjuicio del patrimonio de los mexicanos, son el resultado directo de los sobornos entregados.

En otros términos, hubo un acuerdo, una coalición entre los gobiernos de Calderón y Peña y la empresa de Brasil para delinquir.

Etileno XXI y su operación son el resultado de la corrupción de la empresa y de los gobiernos señalados. Y la corrupción es un delito previsto por nuestra legislación.

La Constitución en su artículo 22, concretamente en su párrafo cuarto, textualmente señala que la Extinción de Dominio “será procedente sobre bienes de carácter patrimonial cuya legítima procedencia  no pueda acreditarse y se encuentren relacionados con las investigaciones derivadas de hechos de corrupción…y delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos”.

Declarar extinto el dominio de un bien es resultado de la comisión del delito de corrupción. Y en el caso de Etileno XXI hay elementos suficientes para acreditarlo jurídicamente, pues tiene que ver con la materia de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos a que se refiere la parte final del citado párrafo cuarto del artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Urge que la autoridad competente declare la Extinción de dominio de la planta  Etileno XXI. Esto dejaría sin valor jurídico el contrato  leonino que ha provocado un daño gravísimo a Pemex directamente y al conjunto de la nación mexicana.

Y con mayor razón urge esa declaración, porque la empresa Braskem-Idesa, ahora invoca las clausulas leoninas de ese contrato, celebrado con los criminales Calderón y Peña, para seguir robando descaradamente a México.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador debe ejercer plenamente la soberanía de México frente a las pretensiones inauditas de la empresa brasileña, aplicando plenamente la legislación  de México para castigar el delito de corrupción, en este caso.

Y, de manera inmediata, iniciar el proceso penal contra Felipe Calderón, Peña Nieto y los demás implicados  que participaron en ese turbio, sucio y antinacional negocio. No es posible que esos delincuentes vivan como si nada hubiera pasado. Hay que aplicarles un castigo ejemplar

Para recuperar Etileno XXI, el gobierno no debe desembolsar un solo centavo. La razón moral y jurídica está de nuestro lado y no de los delincuentes.

Ni siquiera hay que pensar en expropiar la planta Etileno XXI, sino directamente aplicar la Extinción de Dominio.

sábado, 5 de septiembre de 2020

LOS EXPRESIDENTES DE MÉXICO PUEDEN SER JUZGADOS AHORA MISMO.


En los meses recientes ha salido a la luz pública información amplia sobre la conducta de los ex presidentes, a partir de 1982 hasta 1918, que probablemente constituyan delitos.

 En ese periodo quedan comprendidos los sexenios de Miguel de la Madrid, ya fallecido, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

 Desde el despojo del patrimonio nacional, a través de las privatizaciones, hasta la utilización de recursos públicos, y otros provenientes del extranjero para conseguir la modificación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a fin de desnacionalizar los recursos energéticos de México; acciones, de saqueo a la hacienda pública federal y de varios Estados, a través de maniobras sofisticadas; acuerdos con la delincuencia doméstica e internacional; otorgamiento de contratos leoninos a intereses privados que significaron un verdadero saqueo del patrimonio nacional.

 En algunos casos, y de acuerdo con la información que se ha hecho pública recientemente, se dio una verdadera organización de carácter criminal, para apoderarse de bienes públicos y causar daño al patrimonio nacional.

 Los ex presidentes casi agotaron la lista de los delitos por hechos de corrupción, que tipifica el Código Penal Federal.

 Además cometieron fraudes electorales y compra de votos con recursos públicos y, otros de procedencia ilícita, también de origen extranjero; delitos de lesa humanidad contra núcleos nativos de la población o agrupaciones sociales, y un largo etcétera en materia delictiva. 

 Hay que destacar, en primer lugar, que los ex presidentes mencionados no gozan de ningún fuero, de ningún privilegio jurídico. No tienen una situación especial, diferente al del resto de los ciudadanos mexicanos. Pueden ser acusados y juzgados en este momento, pues ninguna ley los protege: son ex presidentes. 

 En segundo lugar, quien puede acusarlos es el ministerio Público Federal representado, en este caso, por la Fiscalía General de la República. Y si alguno de ellos cometió un ilícito en alguna entidad federativa, será la Fiscalía local quien lo acuse. 

 Todo indica que hay suficientes razones jurídicas para proceder a las acusaciones, concluir las investigaciones de las ya presentadas y ejercer la acción penal contra ellos, individualmente, y donde haya coalición contra quienes se coaligaron para delinquir.

 Esta es la vía que nuestro sistema jurídico contempla porque, valga decirlo, los ex presidentes no son ya presidentes; no requieren un procedimiento especial para ser acusados, juzgados, y castigados.

 La Fiscalía General de la República ya ha recibido denuncias contra algunos de ellos. Urge que concluya la averiguación, ejerza la acción penal, y sean juzgados y castigados, porque causaron graves daños al pueblo y a la nación.

 Y que no se pasen de listos los medios, los periodistas y los articulistas neoliberales, según los cuales no hay delitos que perseguir, porque si se cometieron, justifican, éstos ya prescribieron.

 La mayoría, si no es que la totalidad de los delitos que se les imputan no han prescrito, porque se trata de conductas que tuvieron una continuidad en el tiempo, y el bien jurídico protegido (en este caso el patrimonio nacional o las finanzas públicas) siguen resintiendo gravísimos daños.
 
Es decir, los ex presidentes son plenamente imputables.

 La opinión pública y el poder público deben exigir que la Fiscalía General de la República cumpla con sus facultades constitucionales y legales. Que haya castigo y no impunidad. 

 Y sólo en caso de que las autoridades encargadas de investigar los delitos (que públicamente se les imputan) no lo hagan, entonces sí abrir el espacio para realizar la consulta popular de la que ha hablado el presidente de la República. 

 De realizarse dicha consulta (con la certeza de que el 95% de los que asistan a manifestar su voluntad lo harían a favor) el proceso acusatorio y judicial sería vinculatorio (es decir, obligatorio) para las autoridades.